En la última entrega de “La Guarida del Oso”, conversamos con la fotógrafa Ana Lorena Sequeira, una joven licenciada en marketing que trabaja en comunicación y es fundadora de la iniciativa social llamada Nicagrafía, conversamos sobre la disciplina conocida como fotografía documental, su relación y diferenciación con el fotoperiodismo. 

¿Qué es fotografía documental?

Un tipo de fotografía que tiene como objetivo registrar algún acontecimiento político, social y cultural, también la historia de una persona, un lugar; la fotografía documental no necesariamente se enfoca en personas o personajes que son “relevantes” parte una agenda o algo así, por ejemplo, yo estuve registrando mi día a día con esto de la cuarentena voluntaria y eso es fotografía documental. Es como una investigación tipo National Geographic, pero puedo hacer una fotografía documental de la vida de mi abuela y de algún lugar de Nicaragua.

Tal vez pensamos que foto documental es irte a la India e irte a China a hacer fotos de un lugar, porque eso es muy importante para ser fotógrafo documental el convivir y apropiarse del contexto. Recuerdo que un fin de semana fuimos a una comunidad a hacer foto documental y cuando digo apropiarse del contexto es que hablas con la gente y empatizas, en el proyecto Nicagrafía buscamos poder viajar e ir a algunos lugares.

¿Cuál es la diferencia entre fotografía documental y fotoperiodismo?

Así como el fotoperiodismo,  la fotografía documental  tiene un propósito social de hacer una denuncia y que podas conocer una realidad y poder crear conciencia, pero la diferencia es que no necesariamente en la fotografía documental tiene que ser de un acontecimiento noticioso o de algo que sea de interés para las masas, yo puedo hacer fotografía documental de mi vida y no soy alguien de la farándula ni nada. Pero si tienen mucha relación y de hecho, periódicos como El País -de España- tienen secciones de fotografía documental que son brutales y por eso creo que hay confusión porque la foto documental puede llegar a los medios de comunicación y a los periódicos. La foto documental no sólo se queda en el momento de la noticia que se dio la explosión de algo, sino que va más allá.

¿Cómo nació tu pasión por la fotografía?

Desde pequeña porque creo que he tenido mucha influencia de mi papá. A él le gusta mucho la  fotografía y entonces siempre que había algún evento familiar o algún viaje, el siempre andaba con su cámara; de hecho hace poco encontré en una fotografía que yo siempre andaba detrás de él viendo lo que hacía, pero es normal en los niños que somos curiosos, tenía unos 5 o 6 años y recuerdo que yo le pedí que me tome una foto de él y entonces me gustaba hacer fotos en mi vida diaria.

La parte documental ha sido algo de los últimos años,  ya que recibí un curso con un fotoperiodista, pero después de la clase en la UCA, siento que soy medio “wanna be” comunicadora, entonces llevé esta clase electiva y recuerdo que para el trabajo final teníamos que hacer un proyecto más o menos grande y con una de mis mejores amigas decidimos que queríamos hacer un proyecto que tuviera un impacto social que no sólo fuera bonito estéticamente y vimos esta idea de Humans of New York de contar historias de personas en las calles y de ahí ha comenzado mi pasión hacia la foto documental.

¿Qué buscas hacer a través de la fotografía documental?

La idea es dar a conocer otras realidades que no necesariamente es la que yo estoy viviendo lograr que la gente tenga esa empatía y se sienta identificada con alguna historia, hacer conciencia social  y también denunciar algunas situaciones que sigan en Nicaragua y que no son justas.

¿Sobre qué trata el proyecto Nicagrafía?

Nicagrafía es un proyecto en el que también colaboran dos personas más (Alejandra González y Abimael Acevedo ) y básicamente el argumento es que lo que su objetivo es a través de fotografías y pequeños fragmentos contar una situación o la historia de una persona que no forma parte de una agenda de medios, que no forma parte de una agenda política, de la farándula.

Lo que hacemos normalmente es salir a las calles, ir a algún parque, algún lugar público, conversar con las personas y siempre pidiendo permiso de tomar una fotografía y si bien muchas veces las conversaciones se salen de lo que vamos preconcebido, normalmente los temas son pobreza, desempleo, empleo informal, luchas sociales como la lucha LGBTI+ y  también hemos tenido ciertas oportunidades de ir a zonas rurales.

Ahorita cambiamos un poco la dinámica y los relatos van más hacia cómo la gente está viviendo su cuarentena voluntaria, la gente que tiene que salir a trabajar cómo están viviendo el distanciamiento, pero siempre es  la foto y el fragmento con lo que nos cuentan.

¿Cuáles son los retos que han atravesado, aparte del COVID-19?

Hemos tenido altos y bajos, primero  uno de los retos es que es una iniciativa autogestionada, y hacemos esto por amor al arte, ya que nadie nos paga por hacer esto y bueno creo que eso algunas veces ha sido una limitante también la seguridad en Nicaragua y andar con una cámara en las calles no es algo muy sencillo, implica riesgos y entonces siempre que tratamos de andar en grupo, si podemos andar con una persona un poco mayor, vehículo y eso.

Como ya sabemos, la crisis del 2018  fue un problema porque si bien nosotros nunca mostramos nuestras caras, quiénes éramos y eso, en ese momento paramos de hacer retratos y tratamos de poner más seguridad y ahí hubo un stop; ahora con el covid, lo tomamos también como una oportunidad, si bien no tiene el mismo impacto que una fotografía de alguien que conocemos en la calle que un completo desconocido para nosotros, hay muchas historias y todas las historias son válidas, mucha gente se ha sentido identificada y la gente lo ha tomado bien este cambio.

Pasa mucho que la gente cree que  somos de algún medio de comunicación, como nos ven con las cámaras y eso, entonces la gente se asusta también y no todos se lanzan a hablar con vos, no a todos les gusta que les vayas a tomar una foto, entonces tanto nosotros como ellos nos arriesgamos  al momento de hacer eso.

¿Cuáles son los proyectos a futuro que tienen en Nicagrafía?

Nosotros lo que queremos es salir, si bien las redes sociales te ayudan, nos gustaría dar un salto y que las historias no sólo se quedarán en audiencia nicaragüense sino que otra gente de otros países puedan leernos, entonces creo que a mediano plazo esa es la idea, tener audiencia internacional y tratar de llegar a un mayor público.

¿Alguna vez has tenido la experiencia de que utilicen tu contenido sin tu consentimiento?

Sí, creo que a todos nos ha pasado, tal vez en diferentes niveles, me ha pasado porque ahora las redes te ayudan a difundir tu trabajo, a crearte ese nombre pero también hacen que tu contenido esté más expuesto a esto, por ejemplo lo último fue una foto de la bandera de Nicaragua con una flor de una marcha y obviamente yo no voy a decir “no”, si me la piden,  pero la gente la usa como foto de perfil y no se sabe de quién es la foto, nunca me pusieron crédito incluso una vez la quisieron  usar para una actividad y me escribieron “¿podemos usar esta foto?” , yo les dije que sí pero que me pusieran ahí abajito mi nombre o Nicagrafía -siempre hay dos opciones- y me dejaron de contestar, no les gustó.

La gota que derramó el vaso  es que hay una página en Facebook que tiene un montón de seguidores y publicó una foto mía de ese viaje que te contaba de una comunidad y en una ocasión ya habían usado una fotografía, les había escrito  y prefirieron eliminar la foto, pero esta vez pusieron algo como “me fui al norte y no sé qué..”, como que la persona dueña de la página se había movilizado a esta comunidad para hacer esa foto, de igual forma prefirieron eliminar la foto, a darme los créditos.

¿Qué abarca el concepto de Copyright?

En Nicaragua  hay una ley de derechos de autor y esta protege a todas las obras que sean artísticas, científicas, literarias. La fotografía está dentro de estas obras y algunos derechos abarcan algo llamado paternidad, como autor que se ponga a tu nombre y firma, créditos cuando se use tu obra y también está qué algunas personas lo que hacen es cortar la firma, mutilar la foto y esos recortes sólo vos los podes hacer, porque es tu obra.

Entonces si alguien te quiere comprar la foto pero necesita que  se corte alguna parte de esta o que le quites la firma, sólo vos podes hacer eso y de hecho la ley dice que aunque vos vendas la foto, la obra sigue siendo tuya, entonces la podés seguir publicando, obviamente siempre dependerá de los tratos que hagas con la persona a la que se la vendes, pero la obra no deja de ser tuya por siempre.

También está que la personas no pueden usar tu obra para replicarla masivamente con fines comerciales y tenés derecho a reclamar tu autoría independientemente de que todo esté registrado o no, pero si ayuda mucho registrar en la oficina de derechos de autor, porque ya tenés una herramienta más legal, si tenés alguna controversia con terceros, con alguna empresa o algo así, tenés ese respaldo. Es suficiente con que vos hayas puesto tu nombre, tu firma o que tengas un respaldo para qué  podas demostrar que esa obra es tuya.

¿Crees que reclamar los derechos de autor signifique que no hay voluntad de colaboración?

Para nada, creo que esto no tiene nada que ver, yo te decía antes con eso de la bandera de Nicaragua, estoy bien que se use con una finalidad como digamos como para la lucha o algo así, pero sí creo que siempre es bueno que la gente te pida el permiso, con mucho gusto se la doy con mayor calidad, pero a uno le cuesta construir, hacer un nombre y darte a conocer, es mala onda que no se te reconozca esto.

Pero definitivamente no significa que no queres colaborar, creo que más bien el hecho de que alguna organización o persona baje una foto tuya sin autorización  es más bien algo que te hace sentir mal,  da imagen de falta de ética. Entonces creo que es algo que tenemos que comenzar a practicar todos, incluyéndome, también dentro de los mismos círculos creativos.

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Estudiante y activista exiliado, presentador del programa "La Guarida del Oso" en Instagram Live y columnista de opinión.