Pese a la pandemia del COVID-19, el régimen en Nicaragua sigue promoviendo las actividades que propician aglomeraciones, tal y como ocurrió el pasado fin de semana, lo que puede repercutir en un incremento de casos y mortalidad, advirtió este martes la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El director de Emergencias en Salud de la OPS, Ciro Ugarte, alertó que, el no cumplir con las medidas de distanciamiento, sobre todo en condiciones en que hay una “aparente baja del número de casos” en el país, tendrá consecuencias en el comportamiento epidemiológico de la pandemia.

Un incremento masivo de casos y una repercusión directa en la mortalidad, porque los servicios de salud se saturan en un muy corto plazo, entonces, no deberíamos bajar los brazos en ningún momento”, enfatizó Ugarte.

El pasado fin de semana, se realizaron unas tres mil actividades convocadas desde las instituciones del régimen, que incluyeron fiestas patronales y la final de la serie de beisbol en el Estadio Nacional en Managua.

En Nicaragua, donde las autoridades no informan transparentemente sobre el comportamiento de la pandemia y donde hay una aparente calma en el número de contagios y muertes, esa situación podría ser el detonante de rebrote peor, señala Ugarte.

“Una de las medidas más importantes para reducir la transmisión es el distanciamiento físico, y por supuesto, los eventos públicos con gran aglomeración de las personas es un momento muy propicio para que el virus pueda transmitirse de una persona a otra y deberían reducirse esos eventos, eso se hace en todo el mundo”, dijo el representante de OPS.

Cuidar a los niños

Al cumplirse 200 días de pandemia en el país, la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) alertó recientemente sobre la posibilidad de un rebrote que dejaría 96,677 contagios y 3,285 muertes.

El retorno de los estudiantes a las escuelas, debido a la culminación del receso intersemestral, podría contribuir a ese rápido ascenso de casos, afirma el centro de pensamiento.

Según Ugarte, con la reapertura de los centros educativos es importante que se desarrollen acciones encaminadas a proteger a los niños y adolescentes.

Aunque ellos “no presentan una enfermedad grave” pueden ser transmisores en el círculo familiar y eso puede tener “efectos en la salud mental” de los niños y adolescentes, advierte el director de emergencias en salud de la OPS.

“Se imaginan cuál sería el impacto para un niño de que, por su culpa, por una situación, digamos, de infección, algún familiar sufra una enfermedad, el impacto es muy difícil de controlar, es por eso que hay que tomar todas las condiciones para que los niños no se infecten y los adolescentes procuren su bienestar físico, mental y emocional”, apuntó Ugarte.

Señaló que lo ideal, en Nicaragua como en cualquier otro país, se mantengan las clases en línea, pero en caso de no tener acceso a las herramientas se deben mantener las medidas de distanciamiento social, el uso de mascarilla y lavado constante de manos.

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