Reabren centro de atención a las personas migrantes en La Cruz de Costa Rica


Un total de 9,530 mujeres nicaragüenses solicitaron refugio en Costa Rica durante 2025, según el Informe Anual de la Dirección General de Migración y Extranjería. En este proceso migratorio, contar con información oportuna y accesible es clave para que las mujeres conozcan sus derechos, las opciones de protección disponibles y los procedimientos que deben seguir al llegar al país de acogida.
La cifra registrada por las autoridades migratorias costarricenses revelan que las mujeres representaron el 41.4% del total de solicitudes en 2025 (23,044) y confirma que la migración forzada desde Nicaragua también tiene rostro de mujer y huyen en condiciones distintas a la de los hombres. En ese contexto, la Fundación Sin Límites para el Desarrollo Humano y la Municipalidad de La Cruz suscribieron un convenio de colaboración interinstitucional para fortalecer el Centro Municipal para Migrantes, un espacio orientado a brindar información, orientación y acompañamiento a personas migrantes y refugiadas en esa zona fronteriza, uno de los principales puntos de tránsito de personas nicaragüenses hacia Costa Rica.
«Si bien el Centro atiende a toda persona migrante que lo requiera incluyendo hombres, se prioriza la atención a mujeres y niñas migrantes como población de especial atención, dada su mayor situación de vulnerabilidad en el contexto migratorio», confirmó a La Lupa Feminista la Fundación Sin Límites.
El centro reanudó su atención al público en julio, con el respaldo de la Embajada de Francia, «permitiendo ampliar el acceso a servicios especializados que contribuyen a una migración segura, ordenada y con enfoque de derechos humanos», confirmaron en una nota de prensa. Entre los servicios a prestar a la población migrante están los siguientes:
• Acompañamiento en procedimientos migratorios, orientando a las personas sobre los pasos a seguir según su situación particular.
• Información sobre requisitos, precisando la documentación y condiciones necesarias para cada trámite.
• Orientación sobre categorías migratorias aplicables, ayudando a identificar cuál se ajusta mejor al perfil y necesidades de cada persona.
• Derivación interinstitucional, canalizando los casos hacia otras instituciones locales cuando la situación no pueda resolverse directamente en la oficina de atención.
Para Katherine Ramírez, coordinadora de Operaciones e investigadora asociada de Fundación Sin Límites, este convenio permitirá «ampliar el acceso a asesoría en temas migratorios para la población migrante en una zona fronteriza que constituye un importante punto de tránsito para miles de personas».
El enfoque en mujeres y niñas migrantes va en consonancia con que muestran los datos oficiales, es decir, las mujeres representan una proporción sostenida de la población nicaragüense que busca protección en el país.
De las personas nicaragüenses reconocidas como refugiadas en 2025, un total de 370 fueron mujeres (312 adultas y 58 menores) y 532 fueron hombres. En proporción, las mujeres representaron el 41% de los reconocimientos, una cifra que guarda relación directa con su peso dentro del total de solicitudes.
En las denegatorias, la brecha se amplía levemente en contra de las mujeres: de 1,048 solicitudes de personas nicaragüenses rechazadas, 388 correspondieron a mujeres, un 37%. Desde el centro, las personas migrantes tendrán.
El convenio —subraya la nota— establece un marco de cooperación entre ambas instituciones para fortalecer las capacidades locales, promover la articulación interinstitucional y mejorar el acceso de la población migrante a procesos de orientación, referencia institucional y acompañamiento en materia migratoria.
Aunque, el Centro ofrece principalmente acompañamiento en materia migratoria a mujeres y niñas, de «manera complementaria, las alianzas interinstitucionales establecidas a nivel local permitirán fortalecer la difusión de información sobre prevención de la violencia de género dirigida a mujeres migrantes, en el marco de uno de los proyectos impulsados por la Fundación Sin Límites».
El acceso a permisos de trabajo para personas solicitantes de refugio muestra una distribución similar. De las 20,484 personas nicaragüenses que recibieron un permiso laboral en 2025, solo 8,245 fueron mujeres, equivalente al 40.2%.
Esta cifra resulta relevante porque el permiso de trabajo es, en muchos casos, la vía que permite a una persona sostener económicamente a su núcleo familiar mientras se resuelve su solicitud de refugio, un proceso que puede extenderse por meses o años.
En cuanto a las solicitudes de permanencia bajo otras categorías migratorias, las mujeres nicaragüenses representaron 9,960 de las 24,088 solicitudes en categoría especial y 914 de las 1,377 en residencia permanente, superando en esta última solicitud a los hombres.
Entre las aprobaciones efectivas de permanencia, las mujeres nicaragüenses sumaron 5,031 casos frente a 6,856 de hombres, un 42.3% de participación femenina, proporción constante con el resto de los indicadores del informe.
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La Fundación Sin Límites explicó que «aporta su experiencia técnica en la implementación de iniciativas orientadas al fortalecimiento institucional y la promoción de los derechos humanos, mientras que la Municipalidad de La Cruz reafirma su compromiso con el desarrollo integral del cantón y la atención de las necesidades de la población migrante, a través del Centro Municipal para Migrantes».
De las 1,055 personas nicaragüenses deportadas en 2025, apenas 22 fueron mujeres, frente a 1,033 hombres. Esta diferencia tan marcada contrasta con la relativa paridad observada en las solicitudes de refugio, reconocimientos y permisos de trabajo.
Las mujeres representan una proporción constante de entre el 37 y el 42% en la mayoría de los trámites migratorios, con la excepción marcada de las deportaciones, donde su presencia es mínima.
