El Minsa no refirió esta semana sobre brotes de COVID-19 en el país. Foto / La Lupa / O. Navarrete
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Las precariedades del sistema de salud de Nicaragua frente a la pandemia del COVID-19  quedaron expuestas en un documento del proyecto “Respuesta inmediata de salud pública para contener y controlar el coronavirus y mitigar su efecto en la prestación de servicio en Nicaragua” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Las verdades a medias del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes han minimizado el alcance de la pandemia y ocultado las cifras epidemiológicas, quedaron al descubierto en ese documento para acceder a un préstamo de 43.15 millones que otorgará la institución financiera.

Para obtener el préstamo, el régimen debe garantizar la publicación de boletines epidemiológicos diarios y semanales, aumentar el porcentaje de casos sospechosos a quienes se realizó prueba de diagnóstico la aprobación e implementación de protocolos de vigilancia, guías de manejo y atención de casos de COVID-19, entre otras acciones.

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Pero, el BID evidencia al menos tres aspectos que evidencian la precariedad en el sistema de salud en el país y revela que el protocolo del Ministerio de Salud (Minsa) para atender la pandemia, emitido en abril de 2020, urge ser actualizada.

pruebas

Se necesitan siete laboratorios

Para alcanzar al 5% de la población de Nicaragua, se requiere realizar unas 54,016 pruebas por semana, pero se necesitaría un mínimo de siete laboratorios trabajando a su capacidad máxima procesando al menos 350 pruebas diarias, señala el BID.

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En Nicaragua, el Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia (CNDR) es el único laboratorio para procesar las muestras procedentes de todos los hospitales del país, el cual tiene la capacidad de procesar solamente 350 pruebas de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR por sus siglas en inglés), en tiempo real (RT PCR).

Para poder captar pacientes en etapas tempranas de la enfermedad se necesitan habilitar más laboratorios.

“Considerando el comportamiento epidemiológico de la enfermedad, se debe esperar un crecimiento exponencial de los casos sospechosos, bajo esas condiciones la capacidad del CNDR para procesar mayor cantidad de muestras es limitada”, señala el documento del BID.

No hay tantos hospitales y camas

Para enfrentar la pandemia, la red del Ministerio de Salud únicamente cuenta con 19 hospitales para la atención de pacientes con COVID-19 que cuentan con 3,184 camas censables y 148 camas de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

El pasado 25 de mayo, en la presentación del “Libro Blanco” que el régimen presentó al “pueblo de Nicaragua y al mundo”, señalaba que esos 19 centros tenían capacidad de 11,732 camas de hospitalización general y 562 camas de cuidados intensivos.

Esas camas, según el BID, no son “exclusivas para atención de pacientes con COVID-19”, debido a la gran demanda que tienen los hospitales.

“Es crítico dotar de un mayor número de camas, tanto a nivel general como en UCI, incluyendo equipos especializados para atención de pacientes críticos (ventiladores, monitores de signos vitales, etc.)”, señala el organismo multilateral.

Según el régimen, el país cuenta con 449 ventiladores, 954 monitores de signos vitales y 574 succionadores para la atención de todo tipo de enfermedades y padecimientos.

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No hay médicos, pero despide

Además de reconocer la falta de camas y equipos en las instalaciones hospitalarias, el régimen admitió ante el organismo multilateral que no hay tantos médicos para hacer frente a una pandemia y que solo se dispone de 1,762 profesionales de la salud en los 19 hospitales destinados para atención de pacientes con COVID-19.

“Corresponde a dos médicos por cada 10.000 habitantes, lo que indica que también existen brechas de recursos humanos calificados para la atención de pacientes graves y críticos”, revela el organismo.

Mientras en otros países de la región, los gobiernos han tratado de fortalecer su sistema de salud con la contratación de más médicos, en junio pasado el régimen se dio a la tarea de despedir más de 12 especialistas, que ahora demandan al Estado en una acción de reintegro.

Para el año 2015, había 5,794 médicos a nivel nacional, de los cuales 1,762 médicos están ubicados en los 19 hospitales destinados para atención de pacientes con COVID-19.

En el “Libro Blanco” el régimen señala que en el año 2,006 se contaba con 22,083 trabajadores de la salud pasando a 36,649 en el año 2020, entre médicos, personal de enfermería y técnico.

En Nicaragua, el régimen no ha decretado una emergencia sanitaria y no ha definido medidas de distanciamiento social, contención o cuarentena.

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